1991 a 2002
La Convertibilidad
1991 a 2001: un peso, un dólar, y el colapso que terminó en el corralito.
1991 a 2002 · 7 minutos
Deslizá
Capítulo I
Un peso, un dólar
1991: Argentina fijó su moneda al dólar y creyó que el caos había terminado.
Después de décadas de inflación, hiperinflación y planes económicos fallidos, el gobierno de Carlos Menem implementó la convertibilidad: un peso valía exactamente un dólar. La estabilidad llegó. Los supermercados volvieron a tener precios legibles. Por primera vez en años, la moneda volvió a ser una regla.
El debate de fondo no era nuevo: cómo sostener precios y contratos sin que el Estado financie el gasto con emisión. Liberales como Álvaro Alsogaray llevaban décadas insistiendo en eso; la convertibilidad fue una respuesta extrema —y frágil— a esa obsesión argentina.
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De la estabilidad del 1 a 1 al colapso: la espiral que terminó en 2001
Deslizá hacia la derecha para ver el otro plan

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Menem: el presidente del 1 a 1
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Capítulo II
La década del dólar barato
1991 a 1998: estabilidad, privatizaciones y consumo.
La convertibilidad trajo estabilidad de precios y acceso al crédito en dólares. Argentina privatizó empresas estatales, abrió la economía y vivió una década de consumo. Para muchos, fue la prosperidad que la inflación les había negado.
Pero el tipo de cambio fijo tenía un costo oculto: sin flexibilidad cambiaria, la industria nacional no competía y el empleo formal se resintió. La regla daba previsibilidad —hasta que el fisco y la deuda la volvieron insostenible.

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Álvaro Alsogaray: el hilo liberal que la convertibilidad llevó al extremo
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año de la ley
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peso = 1 dólar
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años de estabilidad
Capítulo III
La espiral que no se veía
El modelo que funcionó hasta que dejó de funcionar.

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Diagrama de la crisis de diciembre de 2001
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Un peso, un dólar.
Domingo Cavallo
La regla que ancló la década y terminó en corralito
Capítulo IV
Del 1 a 1 al corralito
2001: la convertibilidad terminó como empezó la hiperinflación: en crisis.
En 2001, la convertibilidad colapsó. El corralito congeló los ahorros. El peso se devaluó. Cinco presidentes en dos semanas. La espiral que el 1 a 1 prometía cortar volvió con fuerza.
La convertibilidad no fue solo una ley económica. Fue el símbolo de una Argentina que quiso estabilidad a cualquier precio —y descubrió que sin disciplina fiscal ninguna ancla monetaria dura para siempre.
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La calle contra el corralito: el final político del 1 a 1
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Después de «La Convertibilidad»…
Elegí una puerta. Una sola. El universo sigue.
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