El primer congreso soberano de las Provincias Unidas abrió sesiones sin declarar la independencia — y cambió el país para siempre.
En pocos meses legislaron como un Estado: libertad de vientres, fin de la Inquisición, Himno Nacional y moneda propia.
En Buenos Aires abre sus sesiones la Asamblea General Constituyente, el primer congreso soberano de las Provincias Unidas. No llegará a declarar la independencia ni a dictar una constitución, pero cambiará el país para siempre.
En pocos meses aprueba la libertad de vientres, elimina los títulos de nobleza, suprime la Inquisición y los instrumentos de tortura, encarga el Himno Nacional y acuña la primera moneda patria. La revolución, por primera vez, legisla como un Estado.
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