Cerca de un millón de personas colmaron la avenida 9 de Julio pidiendo que Evita aceptara la vicepresidencia.
Desde el palco, entre lágrimas, pidió tiempo: «Haré lo que diga el pueblo», y el justicialismo mostró su fuerza de masas.
Cerca de un millón de personas colman la avenida 9 de Julio para pedir que Evita acepte la candidatura a vicepresidenta. Desde el palco, la multitud le exige una respuesta inmediata; ella pide tiempo entre lágrimas: «Haré lo que diga el pueblo».
Nueve días después renunciará por radio a la candidatura: el cáncer que la mataría al año siguiente ya estaba avanzado, y la presión militar contra una mujer en la línea de sucesión era feroz. La escena queda como una de las más dramáticas de la política argentina.
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