Un rey preso en Francia y una ciudad que decidió gobernarse sola.
No fue un grito ni una bandera: fue un cabildo abierto que eligió continuar en nombre de Fernando VII, y abrió la grieta irreversible.
“¿Qué hacemos sin rey ni virrey?”
La pregunta que abrió el cabildo del 22 de mayo de 1810
Tras una semana de presión criolla, cae el virrey Cisneros y asume la Primera Junta de gobierno patrio, presidida por Cornelio Saavedra, con Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios. En la plaza, según la tradición, llovizna y hay escarapelas.
Nadie habla todavía de independencia (se gobierna en nombre de Fernando VII), pero el poder ya cambió de manos para siempre. Seis años después, en Tucumán, la máscara caerá del todo.
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