A orillas del Paraná, Belgrano hizo jurar a sus soldados una bandera nueva, celeste y blanca.
No era símbolo oficial todavía: era un estandarte de guerra para distinguir a sus hombres en plena Campaña del Norte.
A orillas del Paraná, en Rosario, Manuel Belgrano inaugura las baterías Libertad e Independencia y hace jurar a sus soldados una bandera nueva, celeste y blanca, creada por él mismo a partir de los colores de la escarapela.
El gobierno de Buenos Aires, temeroso de provocar a España, le ordena disimular el gesto. Belgrano, que ya marcha hacia el norte, seguirá enarbolándola. La bandera nació desobedecida.
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