Los cacerolazos no le dieron tregua a Rodríguez Saá.
Sin confianza, en 2001 ningún nombre alcanzaba para gobernar.
Apenas dos días después de asumir, el presidente interino Adolfo Rodríguez Saá enfrenta los primeros cacerolazos. La calle no da tregua a la sucesión improvisada.
La crisis de 2001 muestra que el hartazgo supera a los nombres: sin confianza, ningún gobierno dura.
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